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El fruto normal de la vida democrática, el intenso debate sobre los usos y destinos de lo que a todos nos concierne,
el espacio de lo público, ha permitido en el caso de los segundos niveles en Viaducto y Periférico que se explore a
fondo los problemas y las soluciones en relación a la movilidad de los bienes y las personas. Así se ayuda a que los
dos componentes básicos de las políticas públicas argumenten de manera extensa y de cara a la sociedad lo apropiado
de su diagnostico y de sus propuestas de solución.
En ese sentido este dossier se propuso aportar información y argumentos sobre los siguientes aspectos:
Que los segundos niveles en Viaducto y Periférico es una acción parte de otras acciones que se proponen resolver la
difícil movilidad en la ciudad de manera integral. Este es un reclamo ciudadano innegable y una traba para la calidad
de vida y el desarrollo futuro que afecta cada vez mas a la calidad del aire, a la salud y a los usos del tiempo de
todos los habitantes. Su compromiso es el aumento de las velocidades en las dos principales arterias que corresponden
a grandes corredores de viajes.
Los segundos niveles son parte de un conjunto de acciones para potenciar las infraestructuras de vialidad ya creadas,
ordenar su funcionamiento para el diseño de corredores de transporte público y formar una verdadera red de comunicación
que tenga como eje articulador al sistema de transporte público de gran capacidad. En ese sentido son parte de una concepción
de gobierno que se propone corregir el desajuste estructural de la movilidad: el desfase creciente entre corredores de viajes,
la ubicación y diseño de vialidades y el funcionamiento y estructura modal del transporte. A los flujos de viajes se les debe
adaptar redes integradas de vialidades y de transportes con un mayor peso del transporte público.
Y estos segundos niveles como toda la política de transporte, se encuentran enmarcada en medidas de ordenamiento territorial
para reducir la tasa de viajes por persona, como lo es la redensificación del centro, y la mezcla de usos de suelos para
hacer mas autosuficientes a las Delegaciones, y la activa defensa del suelo de conservación para evitar la marcha desordenada
de la urbanización.
La decisión de los segundos niveles se soporta por todo ello en una visión de la ciudad, de sus graves carencias y de sus
recursos disponibles para afrontarlas, está por ello enmarcado en un conjunto de programas del gobierno del DF y de
ordenamiento metropolitano y debe guardar congruencia con el propósito de mejorar el ordenamiento territorial y la calidad
ambiental.
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